El barrio de Hércules, ubicado al nororiente de la ciudad de Querétaro, tiene un origen profundamente ligado al desarrollo industrial de la región, particularmente a la antigua Fábrica Textil Hércules, uno de los complejos fabriles más importantes del siglo XIX. El entorno inmediato presenta una mezcla de vivienda, pequeños comercios, talleres y vestigios de arquitectura industrial, con una trama irregular, calles estrechas y escasez de espacios públicos de calidad, lo que evidencia una carencia de infraestructura cultural y social articuladora. El proyecto se configura como una secuencia lineal de espacios articulados por una serie de volúmenes abovedados que establecen un ritmo constante a lo largo del terreno. Más que plantearse como un objeto único, la propuesta funciona como un recorrido arquitectónico donde las transiciones espaciales adquieren un papel central. La composición alterna vacíos y sólidos, espacios comprimidos y expansivos, generando una experiencia dinámica basada en la percepción gradual de la luz, la escala y la profundidad. La organización espacial se construye a partir de corredores estrechos y patios intermedios. Estas transiciones producen momentos de compresión y liberación espacial.